No nos podemos quedar atras….

Las marismas de Santoña se encuentran a la cabeza, en lo que a conservación se refiere, de la lista de los veinticinco humedales españoles de importancia para las aves, según un estudio difundido recientemente por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). A pesar de que a su alrededor se aglutinan once municipios, quince núcleos de población, varios polígonos industriales, dos puertos pesqueros, una autovía y cuatro carreteras, las amenazas más graves han cedido y la población local está cada vez más implicada en su conservación.
Sus 3.500 hectáreas de extensión le convierten en el humedal costero más importante del norte peninsular, donde se dan cita cada año aves migradoras procedentes del norte y centro del continente. La mayor concentración se produce en el cambio de año, época en que las marismas pueden llegar a albergar entre 10.000 y 20.000 aves de 120 especies distintas.
Desde noviembre hasta marzo se pueden encontrar cerca de 57 especies invernantes, entre las que destacan las menos frecuentes en nuestras latitudes, como los colimbos grande, chico y ártico, zampullín cuellirrojo, eider, negrón común, barnacla carinegra y serreta mediana. El monasterio de Montehano, en la localidad de Escalante, es un buen observatorio desde el que se pueden divisar estas aves.
Una de las especies más importantes es la espátula, que procede fundamentalmente de Noruega, mientras que las anátidas y limícolas son el grupo más abundantes, incluyendo al pato colorado, elegido como ave del año 2008, precisamente para simbolizar la precariedad en que se encuentran muchos de nuestros humedales.
Las Marismas de Santoña fueron declaradas Reserva Natural en 1992, junto con las vecinas de Victoria y Joyel, y en 2006 Parque Natural, con una extensión cercana a las 4.500 hectáreas. que incluye otros ecosistemas como las dunas del puntal de Laredo o el encinar cantrábrico del Monte Buciero. Aunque el principal valor ambiental reside en los fangos de los estuarios, en especial del Ason. Un río salmonero que aguas arriba ofrece con cierta asiduidad el «campanu», el primer salmón de la temporada, y que, en su desembocadura, en contacto con las aguas marinas, forma un sustrato muy nutritivo y de gran productividad biológica.
La Reserva está catalogada también como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Importancia Comunitaria en la red Natura 2000 y, desde 1994, forma parte de la Lista de Humedales de Importancia Internacional.
Santoña cuenta con cuatro observatorios de aves —accesibles para personas con movilidad reducida— provistos de carteles para identificar las especies más fáciles de ver, para lo que conviene llevar prismáticos. Además ofrece cinco senderos que nos introducen en los distintos ecosistemas: bosque mediterráneo, bosque caducifolio, praderías, marismas y acantilados marinos.
Fuente: ABC
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