Las playas y las dunas

Donde el mar reposa y se reconcilia con la tierra

La fuerza del mar rompe contra la costa, desgajando y fragmentando miles de conchas, caparazones, rocas y pequeños esqueletos en un proceso inmemorial que ha formado los remansos del litoral que llamamos playas y dunas.

Todas las playas y sistemas dunares cumplen importantes funciones de protección de los ambientes terrestres.Las dunas y la franja mareal protegen de la influencia marítima : del salitre, de los vientos y de los posibles temporales y sus oleajes.

Esta función se ve amenazada por la urbanización de la costa y la construcción de infraestructuras asociadas, como espigones y muros artificiales, que interrumpen y modifican la dinámica costera.Estos factores también influyen en detrimento del valor paisajístico de nuestras playas, lugares de tranquilidad, relajo y esparcimiento cada vez mas difíciles de encontrar.

Sus habitantes

En las dunas también la vegetación se dispone en franjas según nos alejamos del agua. Aquí, ademas del viento y el salitre que imponen sus duras condiciones, nos encontramos con la arena, un sustrato poroso e inestable. La arena no retiene agua y está siempre en movimiento, lo que dificulta considerablemente el asentamiento de las plantas.

Al alejarnos del mar, el sustrato se asienta, permitiendo una mayor diversidad y densidad de especies. Domina el paisaje del primer cordón dunar el barrón (Ammophila arenaría), una gramínea fijadora del suelo, acompañada del cardo marítimo (Eryngium maritimum), la campanilla de duna (Calystegia soldanella) y la lechetrezna (Euphorbia paralias) entre otra.

Tras esa franja, la arena ya estabilizada permite la aparición de un incipiente suelo. Aquí encontramos siemprevivas (Helichrysum stoechas) y la azucena o cebolla de mar (Pancratium maritimum).

Las playas son hábitats, frecuentados por multitud de aves limícolas y marinas que aprovechan las oras del ocaso y del amanecer para alimentarse de crustáceos y moluscos. Aves como el correlimos tridáctilo (Calidris alba), el correlimos común (Calidris alpina), la gaviota patiamarilla (Larus cachinnans) y la gaviota reidora (Larus ridibundus).

En los sistemas dunares encontramos aves asociadas a espacios abiertos y básicamente insectívoras como la tarabilla común (Saxicola torquata), la collalba gris (Oenanthe oenanthe) y el chorlitejo chico (Charadrius dubius).

Aunque para la mayoría pasen inadvertidas, entre la vegetación dunar y los restos que arroja el mar también hay multitud de insectos.

El paisaje sonoro

Las playas son escenarios relajantes, ambientes que propician la estimulacion de nuestros sentidos.Os proponemos utilizar el sentido del oido para construir entre todos un paisaje sonoro.

Buscad una posición cómoda y relajada. Contad que vamos a diseñar un mapa, pero un mapa especial, ya que para construirlo no vamos a utilizar la vista. Ya relajados vamos a ensayar distintos “silencios” hasta acostumbrar nuestros oidos a interpretar toda la informacion que nos ofrece la playa; ¡no estamos acostumbrados a escuchar!

¿Cuantos sonidos diferentes hemos oído? ¿De donde procedían? ¿Nos han gustado/disgustado?.

Fuente: Guía didáctica de la Reserva natural de las marismas de Santoña y Noja

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3 comentarios

  1. Es verdad, cuando te sientas en un rinconcito de la duna, si escuchas, oirás los diferentes sonidos, dos vistas preciosas desde Helgueras.
    Un abrazo

  2. La maravilla de nuestra tierra, a ver si vamos siendo mas los que preferimos mimarla ….
    saludos

  3. Baños dixhghhhfhbgdfkcjifo

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