Alejandro Munduate, 66 años un “Ribereño” con historia

“Jandrón” es un pescador de Udalla, popular entre los populares. Sabe de todas las artes de la pesca legal y de todas las artimañas de la ilegal, o, dicho de otro modo, del furtivísimo, porque Alejandro Munduate Fernández, de 66 años de edad, fue en esto de la pesca «cocinero antes que fraile» y todavía guarda en su casa como reliquia de su época de pescador «proscrito», butrones, grampines y otros medios de uso prohibido. Realmente, como él nos diría, «todo el mundo ha sido alguna vez en aquellas orillas del Asón, pescador furtivo».
-Yo, como tantos pescadores ribereños, empecé a pescar siendo un niño, cuando el río se subastaba en tramos y los señores Ocejo e Ibarra tenían la concesión desde Ampuero hasta jel Crucero de Gibaja. Costaba esa concesión en aquellos tiempos 4.000 pesetas. Una vez que ellos se hartaban de practicar la pesca a caña cedían el río a mi padre y a otros tres vecinos y era entonces cuando ya se sacaban los peces a red.
-¿Cuál fue la cantidad mayor de salmones obtenida por ese medio en una jornada de pesca?
-Cuarenta y cinco ejemplares, sacados en Pillu-rengo.
Hablábamos con Alejandro en el barrio de Bulco, junto al río Asón, mientras atendía las faenas habituales de la casa campesina que habita. Fue desde los 13 a los 19 años empleado de la fábrica de licores del pueblo y el año 31 se establecía en Bilbao con un hermano, para regresar el 43 definitivamente a Udalla. De ahí que supiera él dónde vender en Bilbao su mercancía.
-Los salmones que yo pescaba en aquellos tiempos los vendía en Bilbao a seis y siete pesetas el kilo. Un año, en Semana Santa, llegaron a pagarme a 20 pesetas el kilo.
-¿Procedimientos de pesca?
-Todos eran buenos, desde las presas preparadas, al uso de butrones y grampines. Luego he sido un pescador legal y he acompañado a pescar a señores muy importantes. Cuando Franco venía al Asón yo solía acompañar a otro grupo de personalidades que con él venían. Recuerdo al Generalísimo, al marqués de Villagodio, a Max Borrel, a don Eduardo Real de Asúa, a don Agustín Muñoz Grandes, a don Camilo Alonso Vega, a Don Carlos Rein… a muchos.
-¿Y qué pasa ahora con el Asón que no da fruto?
-Para mí que la culpa es de los desoves. Se han llevado muchos salmones de aquí a los ríos asturianos. Los mejores años de pesca fueron los anteriores al 30, hacia el 27, y después de la ordenación del río. Don Jaime de Foxá cuidó mucho de esto. Luego…
-¿A qué se debe esa fama que tienen los pescadores «ribereños» de Udalla?
-A que conocen el río desde niños y saben dónde estan los salmones y a qué hora hay que ir a pescarlos. Por eso dicen que aquí está la «academia». Vienen muchos a aprender.
-¿Con qué elementos cuentan para la pesca?
-Cañas de un «cañal» de por aquí, la cuchara y la mosca.
-¿Cuántos salmones ha llegado a pescar Alejandro en una temporada… en sus tiempos «legales»?
-Unos veinticinco o treinta. El mejor fue de unos once kilos.
-¿Y el que más valió?
-Para mí, aquel que pesqué en Semana Santa, cuando tenía 15 años, por él me pagaron a razón de 20 pesetas el kilo. Con lo que saqué me compré un equipo de jugador de fútbol igual al del Arenas. Unos chavales éramos partidarios del Arenas y otros del Racing; pero como venían a pescar Careaga y otros jugadores del Arenas al río Asón y cada vez que venían nos traían un balón… nos hicimos todos del Arenas.

Entrevista sacada de el libro “Cantabria de pueblo en pueblo”, editado en 1981 por la Caja rural de Santander y el diario Alerta.

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